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viernes, 22 de enero de 2010

Boiler…

P7261656Foto: Semilla, Cuba 26 de Julio de 2007

De Jaime Sabines:

EL RUIDO DEL CALENTADOR en el cuarto vecino es como el de un ejército en marcha. Las pequeñas explosiones del gas hacen un coro de amenazas, de airadas protestas, de sordas lamentaciones. Tambores remotos insistentes, al amanecer: parece que aceleran su ritmo, que está próxima la catástrofe, el fin.

Todos duermen, yo escribo. Ésta es la hora más dulce de los sueños, cuando los cuerpos cansados, descansados, se abrazan a sí mismos bajo la sábanas, y no quieren saber nada del día que comienza. Sueño: tierno amor, anuncio de nuestra vocación definitiva, anticipo del beso profundo de la muerte.

(Es la hora: ¡a bañarse!)

sábado, 4 de julio de 2009

Espantapájaros - De oliverio Girondo

lo que yo no perdono...

No se, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! y en esto soy irreductible no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. ¡Si no saben volar pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Esta fue y no otra la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?

¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres

¡Con que impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.



miércoles, 13 de agosto de 2008

Semilla en las plantas...

Fragmento de Adan y Eva, por Jaime Sabines (1952):

¿Has visto como crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo al cielo del mediodía y como tus ojos empiezan a evaporarse.

Las plantas crecen de un día a otro. Es la tierra la que crece, se hace blanda, verde, flexible. El terrón enmohecido, la costra de los viejos árboles, se desprende, regresa.

¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro, de una hora a otra hora. Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba y tu pelo penetra como un manojo de raíces y toda tú eres un tronco caído.

-Yo quiero sembrar una semilla en el río, a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar. En su follaje se enredarían los peces, y sería un árbol de agua, que iría a todas partes sin caerse nunca.



Desde hace un par de semanas estoy trabajando en un Jardín Botánico, por lo que esta semilla que escribe teme que este puesto le provoque germinar. Es curioso involucrarme en el mundo de las plantas y recordar mi nickname, porsupuesto me siento muy en mi ambiente y ahora supongo menos serán lo que me pregunten la historia de mi bautismo virtual, ¿por qué semilla?, ahora si sucede sera sencillo responder: porque trabajo en un jardin jajaja...eso me divertirá