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sábado, 1 de marzo de 2014

Un día feliz

Malabareando exposímetro y enfoque manual, mientras mosquitos devoran sangre de mi cuello y asesinan con zumbidos el silencio, trato de cazar el rojo de su alma, mi alma, nuestro universo.

Amo la foto, las aves, el silencio.... 

sábado, 16 de enero de 2010

Como dice mi hermana: la vida se abre paso

Hace poco comenté en mi blog de aves "Aves de Cholula" que podaron los árboles que miro por la ventana del lugar en el que trabajo, unos pinos enormes, como de 6 metros de alto aproximadamente. Eran unos 10 arbolotes, abarrotados de urracas azules Aphelocomas ultramarinas. Al inicio tuve la esperanza de que volverían, no ha sido así. Algunos pocos regresaron, a buscar sus nidos supongo, los tres primeros días posteriores a la poda. Una semana después no quedaba alguno.

Siempre he sido muy sensible a la poda indiscriminada de árboles, tengo una reacción emocional muy intensa que con los años he tenido que aprender a modular. Así que por supuesto, después de calmar mi furia frustración, pregunté con cortesía a las autoridades institucionales los motivos del ultraje. Las razones me parecieron, en un inicio, de mucho peso: “son árboles muy viejos y están sobre el jardín que utilizan los niños de pre-escolar para su recreo, una rama podría caer sobre ellos”, ¡excelente!, entiendo que la vida de un niño se ponga sobre la de un ave y vaya, las ramas del árbol vuelven a crecer.

Lo que me parece intolerable es la falta de visión de algunas personas, que en nombre de una decisión, a primeras vistas prudente, desencadenen una larga serie de imprudencias a largas vistas idiotas más peligrosas que el riesgo inicial que se trataba de prevenir.

Punto #1 las herramientas y equipo utilizado por los podadores era completamente inadecuado: se reducía a escalera, machetes y cuerdas, por lo que quedaron muchas ramas sueltas, que ahora sí que pueden caer sobre los niños en cualquier momento.

Punto #2 Los árboles proveían de una cortina natural para las ventanas del segundo piso de la construcción, por lo que los monitores de las computadoras del laboratorio en el que trabajo y el de junto, reflejan la luz de manera que no permiten a los niños que se sientan de espaldas a la ventana ver bien la pantalla (el cableado de la red y electricidad no permiten cambiar de lugar el mobiliario).

Punto #3 A partir de las 11 hasta casi la 1, mi escritorio es una verdadera hoguera, ahora en invierno se agradece el calorcito, pero no quiero ni pensar en la llegada de la primavera ( tampoco se puede mover de lugar por la instalación).

Punto #4 Los ventanales son tan enormes, que las cortinas ahora necesarias, se escapan del presupuesto.

Punto #5 Llevaron a cabo el acto en horas de clase, por lo que los niños lo presenciaron durante tres días, indignados unos, compungidos otros, indiferentes los menos. Y la explicación de la seguridad de los niños de preescolar los convenció aún menos que a mí.

Punto #6 Perdimos una familia de hermosas aves azules y no sólo no se han prevenido accidentes, sino que ahora son más probables.

¿Esta historia les parece familiar? Bueno creo que un buen cúmulo de ellas son las que nos tienen con un agujero en la capa de ozono, un clima impredecible, un incremento alarmante de desastres naturales y la amenaza certera de que si todo sigue como va a nuestros nietos (sobrinos nietos en mi caso) les tocará presenciar el fin de muchas especies, incluyendo la nuestra.

Después de contar esta triste anécdota, sólo me resta agregar que a pesar de tanto atropello la vida se abre paso y ahora que los Aphelocomas ultramarinas se fueron han llegado una buena cantidad de colibríes, Pirocephalus rubinus , Thryomanes bewikii y otras que no he terminado de identificar (tengo que llevar mis binoculares al trabajo).

Desde mi perspectiva el daño que hemos causado al planeta tiene cura, la intensidad de la vida es asombrosa, pero es necesario poner freno a tanta inconsciencia, ausencia de visión de futuro, ambición, consumismo absurdo, percepción simplona y fragmentada de la realidad. ¿Cuándo? Pues de preferencia hoy, que no se nos haga tarde!

Fachada: La vida se abre paso

sábado, 4 de julio de 2009

Espantapájaros - De oliverio Girondo

lo que yo no perdono...

No se, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! y en esto soy irreductible no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. ¡Si no saben volar pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Esta fue y no otra la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?

¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres

¡Con que impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.



lunes, 25 de mayo de 2009

domingo, 22 de marzo de 2009

Cómo aprender biología sin morir en el intento…


Cuando estaba en la prepa llevé una materia que se llamaba “Métodos experimentales de química, física y biología”…ufff, como disfruté el curso, el cual estuvo precedido por las materias de química, biología y procedido por física. Tanto la de Método, como la de Biología me las dio un profe apodado “el biólogo”, que tenía unos ojotes verdes de sueño, la voz profundísima y aunque parecía anoréxico de flaco, a mí me parecía en extremo atractivo. Puras MB (=10) me sacaba con él, nadamás por el puro gusto de no parar de escucharlo y mirarlo ponía muchísima atención a su clase…recuerdo clarito que cuando explicó el tema unas células las apodó células punk y que nos llevó a Valsequillo a analizar un ecosistema. También que entrenamos a un ratón en su clase y que un día que troné mate me consoló con un masajito en el cuello que a mí me pareció una auténtica declaración de amor.

De las clases de química ni me acuerdo y en física siempre tuve profes nefastos, pero me divertía de lo lindo en los laboratorios, en los que realmente me concentraba sin la distracción de un profe que me gustara. Total que al elegir qué estudiar ningún tipo de ciencia natural pasó por mi mente como una opción, fuera del maestro wapo, como campo de trabajo, no me llamaban la atención. Mi mejor amiga de ese entonces se fue a estudiar a la UNAM biología, algunas veces la visitaba y salíamos con sus compañeros, me daba mucha risa la manera en que interpretaban cualquier elemento del paisaje, de a tiro como científicos locos de caricatura…era interesante y gracioso.

Ahora me parece extraño que nunca hubiera considerado alguna carrera relacionada con el estudio de la vida, pues en realidad siempre me ha atraído mucho aprender sobre animales, plantas y entes más pequeñitos, como insectos y otros bichos. Si pasa una revista o libro del tema por mis manos, me entretiene y me gusta entender de asuntos de ese lado de la ciencia; la literatura infantil nunca me atrajo, pero de niña devoraba las enciclopedias del reino animal con singular alegría. Además pasar el tiempo al aire libre es de las cosas que más disfruto, supongo que nunca me pasó por la mente que a alguien le pudieran pagar por dedicarse a eso. Soy una persona pragmática en exceso y a las ciencias básicas nunca les he encontrado más sentido que el entretenimiento…eso sin mencionar que con tanta abstracción y jerga exótica son sumamente difíciles de estudiar en forma. La cosa es que desde que trabajo en el Jardín Etnonbotánico (hace siete meses ya), ni tiempo me doy de pensar demasiado en otra cosa que no sea aprenderme plantas y estudiar para dar talleres relacionados con cuanta madre relativa esta ciencia del demonio llamada biología que tiene que ver con toda cosa verde, bonita y viva que nos rodee… otra vez convivo con biólogos y me siguen dando mucha risa, aunque también los respeto mucho porque son muy generosos con sus conocimientos, entusiastas y divertidos. Además aunque lo nieguen son educadores natos y por lo tanto colegas.También he estado aprendiendo a observar aves, cosa que me ha parecido de las actividades más relajantes y meditativas que he realizado, equiparable en mis preferencias solamente a la fotografía.A veces me castra espantosamente el exceso de sol que tanta chamba al exterior impone, pero tolero los escupitajos de este astrote celeste nada más por el entusiasmo de acercarme a entender los hábitos de los animales o las propiedades de ciertas hierbas. Es por toda esta cosa de andar aprendiendo cosas nuevas que ya no me doy mucho tiempo de hacer vida virtual…en fin, supongo que también esta etapa me dará más temas de los cuales escribir en un futuro…así que semilla sigue en el jardín… y en lo que encuentra un lugar dónde comenzar a cultivarse, allí seguirá.