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lunes, 4 de agosto de 2014

Vacaciones

Me despierto tarde, no tan tarde, justo para ver el rosa del amanecer tras la pirámide y salir a caminar cuando todo está muy fresco. Me alimento cuando me llega el hambre, de cualquier cosa, sin pensarlo mucho. Bebo una cerveza o dos y un chorrito de Jack Daniels con hielo, si tengo sed. También mucha agua. Leo, leo, leo… de lo sublime a lo ridículo: pedacitos de libros que ya leí, blogs de tecnología, twitter, Facebook, un libro nuevo o dos. Observo aves, germinar semillas, películas: tontas, tristes, de matar, de humor muy negro. Visito a un amigo o dos. No voy a la playa, porque no hay plata, medito, no voy a la playa porque no me gusta viajar sola y me cuesta trabajo ponerme de acuerdo con alguien, tengo una o dos cosas que mejorar. Hago una lista con muchos pendientes, acabo palomeando uno o dos. Limpio, limpio, limpio. Dibujo, escribo. Mal lo primero, peor lo segundo. Todo es un juego, uno sin reglas. Así podría vivir todos los meses del año o al menos uno o dos.

sábado, 1 de marzo de 2014

Un día feliz

Malabareando exposímetro y enfoque manual, mientras mosquitos devoran sangre de mi cuello y asesinan con zumbidos el silencio, trato de cazar el rojo de su alma, mi alma, nuestro universo.

Amo la foto, las aves, el silencio.... 

jueves, 30 de agosto de 2012

Rutina

miércoles, 11 de enero de 2012

Se ha hecho tarde

"Es que solo cuando alguien muere, pensamos que ya se ha hecho tarde para cualquier cosa, para todo...y nos limitamos a darlo de baja. También a nuestros allegados, aunque nos cueste mucho más y los lloremos, y su imagen nos acompañe en la mente cuando caminamos por las calles y en casa, y creamos durante mucho tiempo que no vamos a acostumbrarnos. Pero desde el principio sabemos...que ya no debemos contar con ellos, ni siquiera para lo más nimio...para nada. Nada es nada. En realidad es incomprensible, porque supone tener certidumbre y eso esta reñido con nuestra naturaleza: la de alguien que no va a venir mas... ni a dar un paso ya nunca, ni a mirarnos... No sé como lo resistimos, ni como nos recuperamos. No sé como nos olvidamos a ratos, cuando el tiempo ya ha pasado y nos ha alejado de ellos, que se quedaron quietos."

Fragmento de la novela "Los enamoramientos" de Javier Marías

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La suave bendición de la iluminación...


Y entonces, de repente, una noche después de cenar, cuando paseaba por la fría y ventosa oscuridad del patio, me sentí tremendamente deprimida y me tiré al suelo y grité: "¡Voy a morir!" porque no había nada más que hacer en la fría soledad de esta dura tierra inhóspita, y al momento la suave bendición de la iluminación fue como leche en mis párpados y me sentí confortada. Y me di cuenta de que ésta era la verdad que Santos conocía...la verdad que se realiza en los huesos del muerto y que está más allá del Árbol de Buda y de la Cruz de Jesús. Cree que el mundo es una flor etérea y vive. Yo sabía que era la peor vagabunda del mundo. La luz del diamante estaba en mis ojos.

Parafraseando a Jack Kerouac: "Los Vagabundos del Dharma" Compactos Anagrama, p.133

martes, 27 de julio de 2010

Pluma


A veces así me siento...
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miércoles, 14 de julio de 2010

Estrenando cámara




Este mes lo dedicaré a la fotografía, estoy de vacaciones y me inscribí a un curso de verano...las imágenes más que las palabras me llenan la cabeza y la nostalgia, más que las acciones, el reloj.
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domingo, 24 de enero de 2010

Tramitefobia

De acuerdo a la Wikipedia, fobia, además de ser una agrupación de rock mexicana se define como:

[… ] un trastorno de salud emocional que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas […]También se suele catalogar como fobia un sentimiento de odio o rechazo hacia algo que, si bien no es un trastorno de salud emocional, sí genera muchos problemas emocionales, sociales y políticos

Pues exactamente así me siento ante la posibilidad de tener que realizar un trámite ante una agencia gubernamental de cualquier tipo. Lo rechazo, lo odio y me genera una cantidad enorme de problemas.

Por ejemplo, ir a pagar el agua con recargos por retraso injustificados. Lo primero es procrastinar, posteriormente intento agarrar valor para pararme frente a ventanilla y resolver el malentendido, vuelvo a procrastinar, me decido a hacerlo, rumbo a la dependencia se me acelera el corazón, durante el trayecto identifico todos los retornos por si decido arrepentirme, vuelvo a tomar valor. Llego, confronto al o la burócrata en turno, sonrío, trato de considerar su condición de empleado de ventanilla (debe de ser espantoso), explico la situación. El/la burócrata me sonríe y con amabilidad fingida expresa su imposibilidad de resolver el problema, ya que la capacidad de cobro del sistema es inamovible y por supuesto muy superior a su coeficiente intelectual. Comienzo a sentir impotencia, mezclada con dosis considerables de desesperación y mal humor. No deseo enojarme, estoy convencida de que eso no solucionará algo. Mi nivel de confusión es tal que me quedo pasmada mirando al ser humano tras ventanilla y comienzo a sentir que los ojos se me llenan de lágrimas: “señorita, ¿tiene un kleenex?”, qué vergüenza, pero es que mire es la tercera vez que me cobran de más y no es sólo que no me parece justo y que no tengo el dinero, sino la perdedera de tiempo, gasolina…bla bla bla…termino contándole el cúmulo de frustraciones de la semana. Le doy las gracias por la atención y escucha y me despido amablemente, sin resolver absolutamente nada.

Es real, me ha sucedido. Detesto hacer trámites, me generan un estado de ansiedad completamente irracional, acabo adquiriendo deudas innecesarias por evitarlos y lo peor es que no me atrevo ir a  terapia por el terror de que como parte de la cura se me obligue a realizar algún trámite y termine pasando la vergüenza de llorar en ventanilla.

No soy una persona llorona, más bien se me da hacerme la valiente ante todo tipo de situaciones, resuelvo problemas con una eficiencia sorprendente en cualquier ámbito laboral o doméstico, pero cuando se trata de acudir a sacar la licencia, el pasaporte, pagar la tenencia, realizar la verificación, pagar impuestos o cualquier servicio público, se me desata la fobia…Esta semana estuve enfermísima, salmonelosis, no fui 5 días a trabajar, me descontarán de la quincena cada uno de ellos, pero no tuve el valor de presentarme en el Seguro Social a tramitar la incapacidad…caramba, que nefasto!

Sólo lo platico por desahogarme, pero si tienen algún consejito o se sienten identificados de algún modo agradeceré que lo compartan.

miércoles, 6 de enero de 2010

Saldo vacacional

Este periodo vacacional comenzó el 18 de diciembre y concluye el día de hoy, 6 de enero. 18 días de descanso absoluto, con quincenas correspondientes depositadas en nómina. Resalto lo anterior, porque es la primera vez en toda mi historia laboral que gozo de un beneficio tan chingón!.

Siempre se menciona que una de las grandes ventajas de ser profe son las vacaciones, largas y pagadas. Aunque yo llevo más de 10 años dando clase, este es el primer ciclo escolar que estoy contratada como docente de tiempo completo en una escuela. He sido maestra de tiempo parcial y las vacaciones son largas, larguísimas!, al menos así se siente porque esperas con ansiedad que comience el siguiente periodo escolar para recibir tus ingresos nuevamente. También me he desempeñado en áreas de administración educativa y aunque si hay vacaciones y te pagan, pues el periodo vacacional es mucho más corto que el del personal académico.

Bueno, pero ¿qué hacer con tantos días libres sin preocupaciones?!!! pues es el saldo lo considero bastante favorable. Mi aguinaldo y prestaciones fueron invertidas en su totalidad en pagar deudas, así que viajar no fue una opción, estuve "marmoteando" en casa, despertando tarde, desayunando rico y con calma para después realizar alguna de las siguientes placenteras actividades:

- Ver películas: Planet Terror, Avatar, La vida en Rosa y Death Proof fueron las elegidas.
- Leer 3 libros: El fin de la locura, de Jorge Volpi y La hija del caníbal, de Rosa Montero. También de esta autora leí Historias de mujeres.
- Reactivé mi reader, por lo que también pude darme el gustazo de leer unos 50 artículos diarios, con temáticas tan diversas como mis intereses: diseño, tecnología y gadgets, literatura, personales, fotografía, medio ambiente...
- Escribí muchos posts, para este blog y los demás...
- Casi casi terminé de desempacar todo el desbarajuste de mi mudanza (tema para otro post!!!)
- Ordené ropa y zapatos de mi closet casi con rigor científico...al menos ingenieril.
- Hice mucho ejercicio.
- Puse lindo mi jardín.
- Dibujé.
- Y para el final dejo lo que me pareció más divertido: fabriqué, cual duende de Santaclos, regalos navideños para mi familia. Por ejemplo unos imanes con los íconos del Ipohone en fieltro para mi cuñado, mejor amigo y mentor geek, mientras que para mi hermana Damiana, quien se la pasa escribiendo, una libretita made in home muy coqueta,también hice separadores de libros con papel reciclado que yo elaboré y flores prensadas que yo prensé, quedaron lindos.












La imagen del inicio fue de un día que estuve en Atlixco, tomando el sol como lagartija, hacía frío pero me llené los ojos de volcán, cielo azul y pasto verde; y las orejas de silencio mezclado con viento helado. En realidad la he pasado muy bien. Mañana el despertador sonará de nuevo 6 a.m. pero ya puedo decir que he disfrutado de las primeras vacaciones largas largas y en toda forma desde que inicié mi vida profesional. Impresionante! pero desde que era estudiante no me tocaban unas de estas!!!.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Hábitos, no tan fotográficos...

Suena el despertador, 6 a.m. , el noticiero matutino de Ultra Radio me abduce del sueño, a veces con buena música, otras con pésimas noticias. Trato de recordar la historia del subconciente recién vivida, casi a diario resulta imposible (sólo recortes), es de madrugada y ya hay demasiado ruido. Estoy esforzándome por terminar de despertar, o algunos días relajándome para dormir un poquito más, cuando escucho la voz de locutor "seis con diezysiete minutos, ésta es su hora, llegue temprano"... Fuck!!! se me hace tarde de nuevo. A la orilla de la cama me siento, atarantada percibo las narices húmedas de Luca, Lana y Santos, hacen fiesta, se estiran, quieren hacer pipí. Me cubro con una cobijita, mi casa se siente helada y abro la puerta del patio. Mientras los perros hacen lo que tengan que hacer, enciendo el calentador y arrastro los pies hasta la cafetera, pongo café y masticando una manzana o un pan bimbo, me acerco a la computadora checo el correo: 3 nuevos mails! y ya son las 6:40, al rato los contesto. El café está listo, con mucha leche en tres tragos veloces me lo he bebido.

Ya en la regadera recuerdo que hay que estar al pendiente del reloj, en la torre ya son las 7 y sigo chapoteando, pensando, medio soñando. 7:05, húmeda me visto, hago un chonguito con mi pelo, ya está muy largo hay que cortalo, crema en la cara, filtro solar, lipstick, zapatos (como es invierno botitas) ... 7:25, seguro llego antes de las 8, ya la hice!!!...no encuentro las llaves del coche, los perros tienen hambre, ladran, LM, el vecino que se va conmigo al colegio toca la puerta, córrele...

Subimos al coche, elegimos música, a los dos nos gusta más o menos lo mismo: Morphine, Whitest Boy Alive, Wilco, Cake, cantamos, platicamos, contamos los altos, el tiempo, qué pasó ayer, qué pasará hoy...

7:55 estamos cerca!!!, lo logramos llegamos a tiempo, a mí me ponen retardo con una nota al pié 8:01, creo que esa R roja es demasiado enorme para un minuto de retraso, si tan solo hubiera chapoteado un poco menos o me hubiera levandado como un resorte 6 en punto, en fin, tal vez mañana.

Llego al salón, cada día me cuesta más abrir la puerta, esta cerradura necesita aceite, checo mi horario, checo lo que dejé planeado el día anterior, llegan los niños, gotas de gel antibacterial en sus manitas, pequeñas, limpias, - ¿vamos a jugar hoy? - No, vamos a trabajar, si terminan pronto y bien jugamos. Bueno juegan ellos, yo sigo aprendiendo, observando, descubriendo. Las computadoras son una ventanita a muchos mundos y nos vamos asomando juntos. Se están portando un poco mal, qué me inventaré hoy: una bromita para llamar su atención, apagaré un par de computadoras a los más descarados...llegó el recreo, fruta, cafecito otra vez, la hora de planeación, un respiro para recuperar un poco de silencio y observar algunas aves por mis ventanas, en mis árboles y planear, evaluar, seguir pensando. Vuelven los niños, manos no tan limpias, más gel antibacterial ¿hoy jugamos?.

Ring, suena una música-chicharra, hora de la salida 1:50, ufff, pasó un día más. Llega LM, vámonos juntos a casa. Musiquita, platicamos, llegamos, contamos el tiempo 30 minutos (llegamos pronto), 40 minutos (seguro calles cerradas, estacionados en doble fila, entre otras), a comer!!!, los vecinos nos prepararon algo rico, la casa está fría, comemos, nos reímos platicamos...

Qué sueño!!!, esto de digerir a mi cuerpo le resta mucha energía, dormir 20 mins, 1hr, 2 hrs!!!, me pasé, dormí demasiado, nunca nunca he tolerado madrugar, no me hace bien, tampoco dormir por la tarde. Café, enciendo la compu. Enlisto pendientes, avanzo en ideas y proyectos, escribo un post, leo otros tantos, chateo, twitteo, hago fotos, ya ando prendida!... Voy a caminar con el perro, 1 km, 2 km, nunca más de 10, regreso a casa, platico un poco con los vecinos, escribo más. Me topo con el libro que estoy leyendo, hay que avanzar, 11:00 pm, no tengo sueño, en la torre, creo que domiré 6 horas de nuevo...buenas noches...

Paseo: San Pedro con El Santos

lunes, 14 de diciembre de 2009

Evocando sonrisas

En el DF, avenida abarrotada, hora pico, rumbo a la pirámide del Sol...compartiendo audífonos y escuchando a Sabina, escondite perfecto de Britney...cantante favorita de la dueña del auto. Asiento trasero, a un lado de quien llegaría a ser un hermano lejano. Se escucha una voz, la mía: "Soy feliz, muy feliz" ...

El viernes fue mi cumpleaños y mi compañero de asiento me llamó desde Perú, un momento de esos felices, tiene más de dos años que no nos vemos y nos queremos justo como ese día.

A veces uno hace un "click" especial con ciertas personas, que el mundo en una de sus vueltas te pone enfrente.

Me encanta ser amiga de Jorgito, aunque esté tan lejos.

martes, 30 de junio de 2009

En una tarde pintada de azul...

Hay algunos días, sobre todo por las tardes de los veranos lluviosos, en que me pongo cabisbaja. Cuando eso sucede recurro a algunos trucos para hacerme sonreír: como chocolates y cocacola, churritos con limón y salsa, hago ejercicio, veo pelis bobas que me hagan carcajear, me pongo a leer y ya si de plano nada funciona me duermo hasta el sol del siguiente día. Usualmente permanezco solitaria en estas ocasiones porque con la tristeza también se me pone de perros el humor y más vale no mostrar al mundo mi peor faceta.

Hoy aprovechando mi conexión remota he solicitado una porra virtual a alguien que me conoce de hace tiempo, creo que es buena estrategia a sumar a las anteriormente mencionadas...la cosa sucedió como sigue:

Yo: oyes traigo esta tarde una crisis de autoestima...será que puedas recordame una cualidad que te agrade de mí ¿?

Mi cuate:me gusta que te gusta la poesía y cuando lees un libro y encontrás una palabra que no conocés la subrayas, me gusta que haces unas fotos bellísimas, que eres una emancipada, que recuerdas que tus padres te enseñaron que nadie tiene el derecho a ponerte la mano encima.
Me gusta que te gusta Cerati y que un día me hiciste un cassettsito [yes! i am from the past] con tus favoritas y que eres de una sola pieza.

Yo: :D

mi cuate: ayudó?

Yo: yes!!! GRACIAS,me has hecho sonreír

Hay días que muchas personas parecen no tolerarme, sobre todo en el trabajo. Soy perfeccionista, mandona y además chingaquedito. Aún así considero tener muy buen corazón, no le tiro mala onda a nadie... al menos nunca nunca a sus espaldas... Es sólo que me tomo demasiado en serio mis responsabilidades y las ajenas también, además de que no cualquiera agarra la onda cuando se me activa el gen del humor negro. Cuando veo que mis amigos me recuerdan que tengo mucho más que esa bola de defectos me alegra...uno puede cambiar muchas cosas...pero quitarse el caracter y la piel es imposible sin pasar antes por la inexistencia. Así que me quedo como soy y por esta tarde sonreiré hasta que se me aprezcan las estrellas.

martes, 16 de septiembre de 2008

¿Cómo te organizas?

Tiendo a ser bastante ordenada con mis cosas, clasifico mis libros por tema y autor, mi ropa por tipo y color, mis cosméticos por su orden en uso al arreglarme. Todo todo tiene un lugar específico en mi casa y es extraño que no devuelva algún objeto al espacio que le corresponde inmediatamente después de terminar de utilizarlo.

Cuando algo queda fuera de su lugar, por descuido mío o de alguien más, puedo tardar horas en encontrarlo y además me obsesionaré tanto con hacerlo, que puedo llegar tarde al compromiso más importante por empecinarme en la búsqueda. Doblo y ordeno hasta la ropa sucia y aunque la pulcritud en mi casa es imposible por tener tanto perro (3), también trato de mantenerlo todo sacudido y reluciente.

No creo que mi actitud sea compulsiva, ni patológica...simplemente es un recurso que me da paz y me ahorra bastante tiempo. También es un efecto compensatorio de mi alto nivel de dispersión y despiste, provocado por mi afán meditabundo y mi manía por pensarme demasiado la vida. Tener cada cosa en su lugar, hace que ciertas tareas mundanas y repetitivas puedan automatizarse para no invertir valiosas sinapsis en resolverlas.

Curiosamente a pesar de esto hay veces que en un par de horas, puedo convertir mi casa, sobre todo la segunda planta... en un auténtico muladar. Esto generalmente coincide con un estado anímico decaído y triste, que de manera usual llego a padecer cuando sucede algo en mi entorno que considero una total injusticia o cuando doy una metida de pata espectacular, de esas que suelen suceder por el simple hecho de existir viviendo.

La semana anterior me sucedió lo segundo, metí la pata con un grado de profundidad inconmensurable, para el viernes mi recámara era un desmadre, mi estudio zona de desastre, mi mochila un nido de ratas y mi aspecto, considero yo, bastante deplorable. Mi energía organizadora era nula, pero mi necesidad de que todo volviese pronto a su lugar, enorme. Así que, al tener un poco de dinero en la bolsa, le pedí a Juanita, una bella persona experta en labores domésticas, ordenara mi cuarto y estudio rigurosamente.

El domingo por la tarde volví a casa luego de haber cerrado el capítulo de una semana llena de atrevimientos. Llegué, encendí el calentador, me bañé...me sequé con toallas limpias, estiré mi mano y allí estaba la crema, un poco más a la izquierda el desodorante, ropa interior limpia en el cajón correspondiente, mi piyama bajo la almohada. Ya bañada, empiyamada y perfumada, me cubrí con la cobija de los pies de la cama, encendí la lámpara y, con solo estirar la mano, al lado de mi colchón encontré el libro que estoy leyendo.

Si Juanita no hubiera hecho estas maravillas, lo más probable es que yo pasara al menos otro par de semanas con todo desordenado, no sólo en casa, sino en mi cerebro. Hoy, hasta tuve energías para ordenar mi mochila y para ponerme wapa. He escrito dos posts, sacado mil pendientes y no me estresa haberla regado tan gacho durante la semana anterior, tengo el sentimiento de que todo volverá a su estante mental, mientras mantenga el orden en mi casa.

Ufff, si hubiera descubierto este remedio antes, cuantos dolores de cabeza me hubiera ahorrado. De aquí en adelante, como parte de cualquier proceso de recuperación emocional, echaré por delante solicitar los servicios domésticos de una experta en orden y limpieza. Seguramente me será más sencillo conservar la paz interior, si un agente externo se responsabiliza por la exterior. Tal vez podría funcionar a la inversa...quien sabe.

jueves, 17 de julio de 2008

Sobre héroes, tumbas, blogs y otras cavilaciones

Hoy conocí un blog que me gustó, lo escribe Alex Ramírez, siempre me inclino por los blogs personales, más que por aquellos temáticos o de tecnología, creo que como una casa, son un pedacito de alma de los autores...también creo que los que escribimos sobre nosotros mismos tenemos algo de exibicionistas y hasta de narcisistas, pero quién dice que eso es malo...simplemente somos personas que se nos da compartirnos y eso para mí es una cualidad, más que un defecto.

Hubo un post de Alex que me hizo recordar una reciente lectura, el libro "Sobre héroes y tumbas" de Ernesto Sabato que hace poco me regaló mi hermana Damiana, también me acordé de un sueño y de mis ganas locas de vivir una vida salida de la más pura ficción, cosa que no se me da y por eso mejor leo. Sabato es de mis autores favoritos, sus escritos son como estos blogs personales que tanto me gustan: transparentes, narcisos, honestos y con una enorme sensibilidad hacia la naturaleza humana con todas sus miserias y manías.
Una de las miles de manías que tengo: preguntar a los libros cuando por mí misma no encuentro respuestas...elaboro interrogantes y luego me pongo a leer, entonces se abre un diálgo que en la mayoría de los casos me sorprende...porque encuentro ordenado en palabras lo que en mi alma y cabeza está revuelto...Comparto una de mis charlas nocturnas con el libro de Sabato, los cuestionamientos tienen que ver con el absurdo de creer en conexiones cósmicas entre dos desconocidos, charla que el citado post, con su respectiva foto me devolvió a la memoria:
(En morado mi pregunta, en cursiva las palabras del autor...disfrútenlas)
Sobre el primer encuentro de Martín y Alejandra:
“…seguía manteniendo la imagen fugaz de la desconocida (sentada a sus espaldas en la banca de un parque), la mancha azul de su pollera, el negro de su pelo lacio y largo, la palidez de su cara, su rostro clavado sobre él. Apenas eran manchas, como en un rápido boceto de pintor, sin ningún detalle que indicase una edad precisa ni un tipo determinado. Pero sabía —recalcó la palabra— que algo muy importante acababa de suceder en su vida: no tanto por lo que había visto, sino por el poderoso mensaje que recibió en silencio”.
“… casi nunca suceden cosas. Un hombre cruza el estrecho de los Dardanelos, un señor asume la presidencia en Austria, la peste diezma una región de la India, y nada tiene importancia para uno…En cambio, en aquel momento, tuve la sensación nítida de que acababa de suceder algo. Algo que cambiaría el curso de mi vida.”
“No podía precisar cuánto tiempo transcurrió, pero recordaba que después de un lapso que le pareció larguísimo sintió que la muchacha se levantaba y se iba. Entonces, mientras se alejaba, la observó: era alta, llevaba un libro en la mano izquierda y caminaba con cierta nerviosa energía. Sin advertirlo, Martín se levantó y empezó a caminar en la misma dirección. Pero de pronto, al tener conciencia de lo que estaba sucediendo y al imaginar que ella podía volver la cabeza y verlo detrás, siguiéndola, se detuvo con miedo. Entonces la vio alejarse en dirección al alto, por la calle Brasil hacia Balcarce.
Pronto desapareció de su vista.
Volvió lentamente a su banco y se sentó.
—Pero… ya no era la misma persona que antes. Y nunca lo volvería a ser.”
Sobre la ESPERANZA y un nuevo encuentro:
“Pasaron muchos días de agitación. Porque sabía que volvería a verla, tenía la seguridad de que ella volvería al mismo lugar. Durante ese tiempo no hizo otra cosa que pensar en la muchacha desconocida y cada tarde se sentaba en aquel banco, con la misma mezcla de temor y de esperanza. Hasta que un día, pensando que todo había sido un disparate, decidió ir a la Boca, en lugar de acudir una vez más, ridículamente, al banco del parque Lezama. Y estaba ya en la calle Almirante Brown cuando empezó a caminar de vuelta hacia el lugar habitual; primero con lentitud y como vacilando, con timidez; luego, con creciente apuro, hasta terminar corriendo, como si pudiese llegar tarde a una cita convenida de antemano.
Sí, allá estaba. Desde lejos la vio caminando hacia él.
Martín se detuvo, mientras sentía cómo golpeaba su corazón.
La muchacha avanzó hacia él y cuando estuvo a su lado le dijo:
—Te estaba esperando.
Martín sintió que sus piernas se aflojaban.
—¿A mí? —preguntó enrojeciendo.
No se atrevía a mirarla, pero pudo advertir que estaba vestida con un sweater negro de cuello alto y una falda también negra, o tal vez azul muy oscuro (eso no lo podía precisar, y en realidad no tenía ninguna importancia). Le pareció que sus ojos eran negros…Y cuando la vio por segunda vez advirtió con sorpresa que sus ojos eran de un verde oscuro. Acaso aquella primera impresión se debió a la poca luz, o a la timidez que le impedía mirarla de frente, o, más probablemente, a las dos causas juntas. También pudo observar, en ese segundo encuentro, que aquel pelo largo y lacio que creyó tan renegrido tenía, en realidad, reflejos rojizos. Más adelante fue completando su retrato: sus labios eran gruesos y su boca grande, quizá muy grande, con unos pliegues hacia abajo en las comisuras, que daban sensación de amargura y de desdén”.
Sobre la construcción de un encuentro que se hace recuerdo y que es casa y es alma:
Ya que no bastan —pensaba— los huesos y la carne para construir un rostro, y es por eso que es infinitamente menos físico que el cuerpo: está calificado por la mirada, por el rictus de la boca, por las arrugas, por todo ese conjunto de sutiles atributos con que el alma se revela a través de la carne. Razón por la cual, en el instante mismo en que alguien muere, su cuerpo se transforma bruscamente en algo distinto, tan distinto como para que podamos decir "no parece la misma persona", no obstante tener los mismos huesos y la misma materia que un segundo antes, un segundo antes de ese misterioso momento en que el alma se retira del cuerpo y en que éste queda tan muerto como queda una casa cuando se retiran para siempre los seres que la habitan y, sobre todo, que sufrieron y se amaron en ella. Pues no son las paredes, ni el techo, ni el piso lo que individualiza la casa sino esos seres que la viven con sus conversaciones, sus risas, con sus amores y odios; seres que impregnan la casa de algo inmaterial pero profundo, de algo tan poco material como es la sonrisa en un rostro, aunque sea mediante objetos físicos como alfombras, libros o colores. Pues los cuadros que vemos sobre las paredes, los colores con que han sido pintadas las puertas y ventanas, el diseño de las alfombras, las flores que encontramos en los cuartos, los discos y libros, aunque objetos materiales (como también pertenecen a la carne los labios y las cejas), son, sin embargo, manifestaciones del alma; ya que el alma no puede manifestarse a nuestros ojos materiales sino por medio de la materia, y eso es una precariedad del alma pero también una curiosa sutileza.
Como si se conocieran de antes, ¿la conexión?
"Vine para verte", dijo Martín que dijo Alejandra. Ella se sentó en el césped. Y Martín ha de haber manifestado mucho asombro en su expresión porque la muchacha agregó:
—¿No crees acaso, en la telepatía? Sería sorprendente, porque tenés todo el tipo.
Cuando los otros días te vi en el banco, sabía que terminarías por darte vuelta. ¿No fue
así? Bueno, también ahora estaba segura de que te acordarías de mí.
Martín no dijo nada. ¡Cuántas veces se iban a repetir escenas semejantes: ella adivinando su pensamiento y él escuchándola en silencio! Tenía la exacta sensación de conocerla, esa sensación que a veces tenemos de haber visto a alguien en una vida anterior, sensación que se parece a la realidad como un sueño a los hechos de la vigilia.
¿Algo así es el amor? ¿Vale la pena arriesgarse por él, aunque no sea eterno?
“Martín dijo que aunque no hubiese pasado nada entre ellos, aunque sólo hubiera estado o hablado con ella en una única ocasión, a propósito de cualquier nimiedad, no habría podido ya olvidar su cara en el resto de su vida.
Y aún entonces, ya muerta Alejandra, y después de haber mantenido con ella una relación tan intensa, no alcanzaba a ver con claridad en aquel gran enigma; y se solía preguntar qué habría hecho en aquel segundo encuentro si hubiera adivinado que ella era lo que luego los acontecimientos revelaron. ¿Habría huido?....:
—Sufrí con ella tanto que muchas veces estuve al borde del suicidio.
"Y, no obstante, aun así, aun sabiendo de antemano todo lo que luego me sucedió, habría corrido a su lado."
Me fascinaba —agregó Martín— como un abismo tenebroso y si me desesperaba era precisamente porque la quería y la necesitaba. ¿Cómo ha de desesperarnos algo que nos resulta indiferente?”
Sobre la intención de alejarse y la necesidad de encontrarse:
“—Vos y yo tenemos algo en común, algo muy importante. Palabras que Martín escuchó con sorpresa, pues ¿qué podía tener él en común con aquel ser portentoso?
Alejandra le dijo, finalmente, que debía irse, pero que en otra ocasión le contaría muchas cosas y que —lo que a Martín le pareció más singular— tenía necesidad de contarle.
Cuando se separaron, lo miró una vez más, como si fuera médico y él estuviera enfermo, y agregó unas palabras que Martín recordó siempre:
—Aunque por otro lado pienso que no debería verte nunca. Pero te veré porque te necesito.
La sola idea, la sola posibilidad de que aquella muchacha no lo viese más lo desesperó. ¿Qué le importaban a él los motivos que podía tener Alejandra para no querer verlo?
Lo que anhelaba era verla. —Siempre, siempre —dijo con fervor. Ella se sonrió y le respondió: —Sí, porque sos así es que necesito verte.
En el momento en que se separaban, después de haber caminado unos pasos, recordó o advirtió que no habían combinado nada para encontrarse. Y volviéndose, corrió hacia Alejandra para decírselo.
—No te preocupes —le respondió—. Ya sabré siempre cómo encontrarte.
Sin reflexionar en aquellas palabras increíbles y sin atreverse a insistir, Martín volvió sobre sus pasos.”
Sobre el pesimismo, la desesperanza, la desilusión, el miedo….
“Desde aquel encuentro, esperó día a día verla nuevamente en el parque. Después semana tras semana. Y, por fin, ya desesperado, durante largos meses. ¿Qué le pasaría? ¿Por qué no iba? ¿Se habría enfermado? Ni siquiera sabía su apellido. Parecía habérsela tragado la tierra. Mil veces se reprochó la necedad de no haberle preguntado ni siquiera su nombre completo. Nada sabía de ella. Era incomprensible tanta torpeza. Hasta llegó a sospechar que todo había sido una alucinación o un sueño. ¿No se había quedado dormido más de una vez en el banco del parque Lezama? Podía haber soñado aquello con tanta fuerza que luego le hubiese parecido auténticamente vivido. Luego descartó esta idea porque pensó que había habido dos encuentros. Luego reflexionó que eso tampoco era un inconveniente para un sueño, ya que en el mismo sueño podía haber soñado con el doble encuentro. No guardaba ningún objeto de ella que le permitiera salir de dudas, pero al cabo se convenció de que todo había sucedido de verdad y que lo que pasaba era, sencillamente, que él era el imbécil que siempre imaginó ser.
Al principio sufrió mucho, pensando día y noche en ella. Trató de dibujar su cara, pero le resultaba algo impreciso, pues en aquellos dos encuentros no se había atrevido a mirarla bien sino en contados instantes; de modo que sus dibujos resultaban indecisos y sin vida, pareciéndose a muchos dibujos anteriores en que retrataba a aquellas vírgenes ideales y legendarias de las que había vivido enamorado. Pero aunque sus bocetos eran insípidos y poco definidos, el recuerdo del encuentro era vigoroso y tenía la sensación de haber estado con alguien muy fuerte, de rasgos muy marcados, desgraciado y solitario como él. No obstante, el rostro se perdía en una tenue esfumadura. Y resultaba algo así como una sesión de espiritismo, en que una materialización difusa y fantasmal de pronto da algunos nítidos golpes sobre la mesa. Y cuando su esperanza estaba a punto de agotarse, recordaba las dos o tres frases clave del encuentro: "Pienso que no debería verte nunca. Pero te veré porque te necesito". Y aquella otra: "No te preocupes. Ya sabré siempre cómo encontrarte".
¡Cuántos días desolados transcurrieron en aquel banco del parque! Pasó todo el otoño y llegó el invierno. Terminó el invierno, comenzó la primavera (aparecía por momentos, friolenta y fugitiva, como quien se asoma a ver cómo andan las cosas, y luego, poco a poco, con mayor decisión y cada vez por mayor tiempo) y paulatinamente empezó a correr con mayor calidez y energía la savia en los árboles y las hojas empezaron a brotar; hasta que en pocas semanas, los últimos restos del invierno se retiraron del parque Lezama hacia otras remotas regiones del mundo. Llegaron después los primeros calores de diciembre. Los jacarandaes se pusieron violetas y las tipas se cubrieron de flores anaranjadas. Y luego aquellas flores fueron secándose y cayendo, las hojas empezaron a dorarse y a ser arrastradas por los primeros vientos del otoño. Y entonces —dijo Martín— perdió definitivamente la esperanza de volver a verla.
La "esperanza" de volver a verla …. Y también se dijo:
¿no serán todas las esperanzas de los hombres tan grotescas como éstas? Ya que, dada la índole del mundo, tenemos esperanzas en acontecimientos que, de producirse sólo nos proporcionarían frustración y amargura; motivo por el cual los pesimistas se reclutan entre los ex esperanzados, puesto que para tener una visión negra del mundo hay que haber creído antes en él y en sus posibilidades. Y todavía resulta más curioso y paradojal que los pesimistas, una vez que resultaron desilusionados, no son constantes y sistemáticamente desesperanzados, sino que, en cierto modo, parecen dispuestos a renovar su esperanza a cada instante aunque lo disimulen debajo de su negra envoltura de amargados universales, en virtud de una suerte de pudor metafísico; como si el pesimismo, para mantenerse fuerte y siempre vigoroso, necesitase de vez en cuando un nuevo impulso producido por una nueva y brutal desilusión.

¿Es que acaso somos habitantes de dos islas cercanas, pero separadas por insondables abismos de desesperanza?????

jueves, 26 de junio de 2008

Del diario de Bridget Jones y unas pedradas al sapo

Hace unos años vi en el cine la película que da título a este post “El diario de Bridget Jones”, salí de la sala con dolor de estómago de la risa. Tendría unos 24 por aquel entonces y el concepto de “solterona” no pasaba por mi mente, aunque por el de algunas de mis amigas sí, lo cual me parecía realmente patético, ¿quedarse a vestir santos? ¿para qué? si puede uno desvestirlos con tanta facilidad. Curiosamente ahora que soy soltera por segunda vuelta, las recuerdo y comienzo a comprenderlas un poco.

En estas semanas me ha estado rondando por la cabeza la vida de la protagonista de esta cinta, con una preocupante dosis de identificación que, en serio, no me gusta nada: mujer soltera de 32 años que un buen día se da cuenta de que no quiere morir sola, mientras visualiza la imagen de su cadáver devorado por lobos, que no son lobos sino pastores alemanes. Es entonces que decide cambiar de vida y realizar lo necesario para encontrar a la pareja ideal: bajar de peso, fumar y beber menos, y por sobre todo no perder el tiempo saliendo con patanes que cayeran en las siguientes categorías: “alcohólicos, trabajohólicos, incumplidores, cabrones, insensibles o pervertidos” (yo agregaría losers, casados, machos y ególatras-vanidosos), poniendo un especial cuidado en no enamorarse o ilusionarse con cualquier sujeto que encarnase estas (comunes) características…

Parece fácil hasta que un mega bisquet, evidentemente patán, pero wapo en exceso flirtea con ella, es aquí donde llega una de mis partes favoritas de la película…Bridget, sabiendo que es una tontería completamente opuesta al propósito descrito en el párrafo anterior, corresponde al coqueteo, manifestando estar muy segura de que no caerá en la tentación de hacerse ilusiones, piensa esto mientras tararea la marcha nupcial y se imagina frente al pastel de bodas al lado del atractivo y a todas luces pervertido pretendiente.

En cuanto a relaciones se refiere creo que mientras más años tienes, más complicado se pone todo. Por un lado si te pones muy exigente (excluyente) puedes pasar meses sin salir (besar a) con alguien, lo cual puede resultar de pronto aburrido y me atrevo a afirmar que hasta poco saludable, pero por otra parte qué pasa si te pones a lo B.Jones y acabas entusiasmándote con un chico que no está a la altura de tus expectativas y que además acaba tratándote como una basura justo cuando se da cuenta que comienzas a ilusionarte. Cuando pienso en esto me aterroriza padecer el síntoma inequívoco de la urgidez: imaginarme a mí misma frente al pastel de bodas cada vez que conozco a un chico…

No dejaré de salir con chavos que me agraden mientras esté soltera, me gusta conocer personas, además me gusta también la vida en pareja y definitivamente, si es algo que deseo, tengo que ponerme en el camino que me lleve a lograrlo y si eso incluye llevarme algunos descalabros con alguno que otro Don Juan, correré el riesgo. Aún así activaré una alarma que titularé BJ, para que cuando me esté acelerando en mis imaginaciones ponga los pies en la tierra y vuelva a mi convicción de que es mucho mejor la soledad a las malas compañías. ¿Cuántos sapos tendré que besar antes de encontrar al príncipe?...o la pregunta será ¿cuántos príncipes se convertirán en sapos una vez que sean besados?...

Aquí les comparto el que espero sea el último pastel imaginado a lo menso…


miércoles, 18 de junio de 2008

Me gusta escribir...en "La primera de Puebla"

Como lo indica el encabezado de este blog, recién descubrí que me gusta escribir y que, aunque aveces me paso de cursi, según yo no lo hago tan mal.

Se me facilita mucho redactar sobre mí misma, también contar una anécdota o historia de algo que atestigué...pero en realidad me cuesta trabajo escribir sobre lo relativo a mi trabajo. Textos académicos o formales que tengan que ver con educación me ponen los pelos de punta!!!.

Hace poco Ari en uno de los comments de este blog preguntaba sobre las "escuelas activas" y prometí postear al respecto, ésto coincidió con que un buen amigo periodista inauguró una revista virtual: "La Primera de Puebla"y me invitó a publicar un artículo, lo cual hice feliz de la vida, pero con un poco de trabajos, era cosa de escribir sobre educación y Ari, así como otras amigas preguntonas, me inspirarion el tema.

Creo que este será mi lanzamiento como escritora imparable de opiniones educativas, si me gusta escribir aprovacharé para compartir aquello de lo que más conozco haciéndolo.

A ver cómo me va con esta nueva iniciativa, si me leen y escibo una gran burrada hagan favor de avisarme inmediatamente.

domingo, 8 de junio de 2008

DEMASIADA BASURA (crónica de un viaje-concierto)


Jueves por la noche, cenando pizza y Chiken Wings con los amigos, decido asistir a un concierto en Tepoztlán (La Colmena)…En realidad decisión un poco indecisa, tengo ganas desde que lo anunciaron en Trikinhuelas, pero ando corta de recursos monetarios y pues siempre viajar es igual a gastar. El concierto es en sábado y la salida viernes por la tarde.

Viernes por la mañana, arreglarme para la graduación de la UDLA, mi súper amiguis me invitó al brindis, llego con un vestido, saco y tacones, uy! raro ver a Semilla tan arregladita.

Salgo del brindis, llego a casa, cambio saco y tacones, por jeans y tenis, mantengo el vestidito, empaco pasta y cepillo dental, camiseta, bikini, filtro solar, cámara, sombrilla, pongo comida y agua suficiente a los perros, tomo llaves del auto y me dirijo a casa de Cornelio, Marisol y Pequeño Saltamontes para tomar juntos carretera.

El viaje dura aproximadamente 2 horas con treinta minutos, estamos en Tepoztlán a las 7:00 p.m., en el teléfono del cuate que había que encontrar se escucha una contestadora. Estamos los cuatro a la expectativa de ubicar a más amigos mientras compramos elotes, caminamos un poco y nos sentamos a beber cerveza en un bar.

Estoy con mis compañeros de trayecto y mi cámara, tomando fotos, un poco lejos de casa y me siento bien, aunque observo el pueblo de Tepoztlán distinto a otras veces, muchos emos y DEMASIADA BASURA, veo los rostros de las personas muy serios.

Contactamos a los amigos vía celular, nos dicen donde encontrarlos, subimos al auto y comienza a caer un aguacero, a los cuatro nos pone de nervios tanta lluvia, pero unos minutos después estamos sentados en un restaurante, con el gran amigo de Cornelio que nos dará hospedaje en la casa de un familiar. Un grupo de 5 o 6 personas de Guadalajara están cenando, chalupas de 120 pesos, tacos de pescado de 200, lo merecen, manejaron desde allá, como un pastel de zanahoria y bebo una copa de vino, yo sí que no manejé nada, Cornelio lo hizo por mí.

Para de llover, llegan más amigos y vamos a la casa a instalarnos. Buscamos un cuarto, al parecer ya han llegado varias personas antes porque en todos las recámaras, que eran muchas, había mochillas estratégicamente colocadas apartando espacios, encontramos una habitación libre y nos instalamos.

Pequeño Saltamontes y yo observamos la alberca, está verde y natosa, declaramos que no nadaríamos por ningún motivo en tanta mugre. Llegan y llegan amigos, de pronto hay mucho tequila, cigarros y desmadre.

Bailamos, bebemos y…,ya en la madrugada, nadamos. Con unos cuantos tequilas alegrando la noche la alberca ya no se ve tan sucia como al inicio.

Decido, después de nadar, bañarme con agua tibia y dormir. A las seis de la mañana escucho gallos cantar, al parecer están justo junto a la cama, cacareando en mi oido, el cual retumba al lado de mi cerebro, los labios secos y campanadas. Abro los ojos, Pequeño Saltamontes juega con unos cochecitos y le pido que me acompañe a buscar agua, suerte que traigo aspirinas en la bolsa, un par de esas y mucho líquido me ayudan a dormir un par de horas más.
8 o 9 de la mañana los compañeros de fiesta y yo comenzamos a despertar, buen día, todos ojerosos y contentos. Se comienza a organizar la jornada, lo primero desayuno en el mercado. Una quesadilla de nopal con chapulines y otra de huitlacoche, un litro de jugo de naranja y un café de olla muy desabrido son mi elección. Observo al grupo de amigos comer y estar alegres. Estoy crudísima, pero contenta y un poco lejos de casa, pienso en mis perros, aviso que volveré a casa hoy mismo al terminar el concierto o tantito antes, ¿que si voy a manejar sola en la noche?: si lo haré, mi auto y yo nos llevamos muy bien y tengo una cita de chamba domingo a las 10:00 am. Tomo más fotos y pido a mi cabeza que deje de doler, ya no tengo más aspirinas a la mano y el café no ayuda mucho.

Organizar ahora el traslado al concierto, el lugar es de difícil acceso, así que hay que dejar el auto en el lugar indicado para tomar una camioneta que nos transportará. Marisol, Mariano, Pequeño Saltamontes y yo, decidimos partir juntos, todos los demás se van por otro lado. Hay que caminar un poco para llegar, Natalia Lafourcade se escucha en el aire mientras marchamos…mi cabeza duele y el cuerpo un poco también. Qué espectáculo de espacio: montañas rocosas, árboles, neblina, calorcito, humedad y Los Cojolites comienzan a tocar justo cuando vamos llegando…qué rico Son!, jarana, cajón, percusiones…WOW, por un rato me olvido del sueño y la jaqueca, bailo, aplaudo canto.

Después de Los Cojolites ya no pongo mucha atención en la música, a disfrutar del espacio y descansar, recuperarse para la manejada de al rato. Acostada en el pasto siento el retumbar de la música en mi espalda, muchos pájaros muy enormes revolotean sobre nosotros, me pregunto si sienten en el aire las vibraciones que yo siento en la tierra. La neblina se abre, sale el sol, la neblina vuelve, llueve. Los amigos van, vienen, nos saludamos, nos despedimos, mucha mucha gente. DEMASIADA BASURA.

Por la tarde a esperar al grupo estrella, Sigur Ros, en realidad no los he escuchado demasiado, pero hay mucha expectativa por parte de los verdaderos fans, supongo que será algo bueno. Comienzan a tocar…mucha belleza en su música, la gente alrededor mío llora y disfruta. Observo, los eventos masivos me conmueven más por el público, que por el espectáculo. Y como otras veces me siento incapaz de sumarme a la masa, empatizo, pero no disfruto como ellos, lo hago diferente…en este momento no quiero tomar fotos, ¿cómo fotografiar lo que escuchas?.

3 o 4 canciones y el grupo sale del escenario, toca una banda de metales, marchas o algo así, terminan y un jóven al micrófono pide la presencia de la Dra. Stéfani…el baterista está enfermo, se sospecha en el público que desayunó en el mercado y tiene diarrea.

5 minutos, 10 minutos, 15 minutos, hora de partir, ir a buscar mi auto, regresar a casa. Sólo me despido de Marisol, Cornelio, Pequeño Saltamones y Mariano, los demás están en su viaje y supongo ni notarán mi partida. Camino por la vereda oscura, encuentro a otra chica caminando sola, Paulina, estudiante de música, parte para el DF, está cansada, la charla hace que la caminata se haga breve, se oye de nuevo a Sigur Ros, dejo el lugar escuchándolos.

Subo a la camioneta 8:45, a las 9:00 estoy en mi auto cargando gasolina, el despachador me desea buen viaje y me pide viajar con cuidado, seguro lo haré, Santos, Luca y Lana ya deben tener hambre y debo llegar bien.

En el trayecto escucho un par de veces el disco de Wilco (Sky Blue Sky 2007), quiero aprenderme las canciones, son como un retrato de mis pensamientos.

Llego a casa, 11:00 p.m, la encuentro en paz y hermosa como siempre, ella me abraza, mis perros me besan, los saco a correr, llueve…estamos mojados, juntos…ahora a descansar, mañana, en domingo, hay que trabajar.

jueves, 29 de mayo de 2008

Me cago en el amor...

"No puedo convencer a mi corazón
si yo no dudo y estoy seguro que él tiene razón
No voy a asesinar esa sensación
si yo la quiero yo la deseo aunque me de dolor
Yo no quiero sufrir pero aquí estoy
y estoy sufriendo y no me arrepiento me cago en el amor"

Cuando he tenido una pareja estable, poco filosofo sobre el amor, simplemente sé que allí está y es tan único y particular que por mí todas las teorías, poemas y/o canciones románticas se pueden ir al demonio.

Ahora estoy en idilio con migo misma, pero hay veces que me entran las ganas incontrolables de estar, eso que llaman, "enamorada" de algún ser humano del sexo opuesto...

Una vez tuve un amor, como dice el bolero/son aquel, de loca juventud. Una cosa que me llenaba toda la cabeza, el cuerpo y el futuro entero. Cuando aquello terminó, me sentí completamente incapaz de sentirme así de nuevo.

Así que mi siguiente pareja, con la que estuve casi 7 años, fue algo muy lindo, pero nada extremo. Tenía con él todo lo que emocionalmente necesitaba: compañía, apoyo, respeto, cariño, paz, seguridad...pero muy poca ¿pasión?. Me parecía lo adultamente razonable...pero creo que a él no, así que partió a buscarse a otra persona con la que hubiera más "química"...OMG

Cuando me lo dijo sentía que estaba hablando con un adolescente estúpido...como podía cambiar ese refugio lindo y seguro que teníamos, por una aventura químicamente más atractiva...allí es donde coincido con Tonino, carajo, me cago en el amor!!!...

Toda la historia de la reciente separación, la interpreto y reinterpreto una y otra vez con matices distintos.

Hoy creo que tal vez el ex tenía un poco de razón (no se la doy toda, ni se la daré nunca)... no está de más darse la oportunidad de volverlo a intentar, de creer que las probabilidades te favorecerán y el cosmos con sus astros se acomodarán para conocer a una persona tan extremadamente afin, con la que te sientas más que superman.

E' un mondo difficile...¿la culpa es del amor?

lunes, 19 de mayo de 2008

Amaneció lloviendo

Toda la noche estuve escuchando las gotitas caer y amaneció así, goteando.

Una amiga me despertó, como 9 am, dormía a esa hora por la desvelada de ayer, leyendo, sobre internet, sobre budismo.

La llamada fue para pedir un aventón, su auto no encendía, ella había comenzado el trajín desde las 4 a.m., venía de un viaje, en esas 5 horas le pasó de todo. En las siguientes no pasó mucho para mí, solamente que siguió lloviendo, discutí con los de la entrada del fraccionamiento quienes no me dejaban entrar por no pagar mantenimiento, llevé a mi Santos al veterinario, le dí de comer, también más medicinas y no se recupera, tiene un virus, me preocupa.

Sigue lloviendo y yo sigo en pijama, intentando trabajar, construir, todo fluye y nada se queda dónde está.

Por las tardes me gusta que llueva, por la mañana funciono mejor con sol, azul de cielo, nevado volcán y mi perro alegre. Hoy no me siento funcionar, tal vez solamente necesite un baño, recordar comer y creer que todo va a mejorar.

Paisaje (2)

lunes, 5 de mayo de 2008

No vale nada la vida...

Según Dn. José Alfredo:

No vale nada la vida
La
vida no vale nada
Comienza siempre llorando
Y así llorando se acaba
Por esto es que en este mundo
La vida no vale nada

Bonito León Guanajuato
La feria con su jugada
Allá se apuesta la vida
Y
se respeta al que gana
Allá en mi León Guanajuato
La vida no vale nada

No puedo negar la cruz de mi parroquia y aunque nací poblana, cada vez que estoy en León, tierra de mis ancestros, entiendo un poco más de mí.

Chita, mi abuelita, sí llora y yo también, pero de contento de que a sus 97 años esté tenga una vida tan digna y ejemplar. ¡Bravo Abue!.